Caminando una linda tarde por la San Rafael, sin el asqueroso calor sofocante de las zonas donde no encuentras ni un escuálido arbolito que haga un poco de sombra, pero aquí no solo hay uno, hay muchos; capaces de hacerte sombra mientras caminas las largas cuadras que la cruzan. En la esquina de Altamirano y Gabino Barreda, especialmente existe una sombra muy particular, me hizo regresar a un pasado ya ahora lejano en el pueblo de mi madre en Hidalgo. Arboles frondosos y pequeños, parados uno junto al otro como soldados valientes defendiendo la esquina, las copas bajas hacen sentirte en otro espacio, son solo unos metros los que cubren con su refrescante sombra. Como para poner una amahaca entre ellos y echarse un rico sueño reparador de tan solo 15 minutos.
8.3.11
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1 comentario:
Una hermosa postal de pequeños lugares en la ciudad
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